Uno de los retos más fuertes es ser congruente con lo que predicamos
La congruencia no es fácil pero se logra con un trabajo diario
Estar comprometidos no con los demás sino con nosotros mismos, con nuestro propósito, con la vida que en verdad deseamos, es recordarnos todos los días lo que queremos ser y aportar al mundo.
Fijarnos objetivos de vida y estar en la línea hacia ese objetivo principal, yo sé que a veces las circunstancias o sierras personas nos puedes sacar de nuestro centro y es precisamente con esas personas o circunstancias con las que tenemos que trabajar, indagar a fondo que es lo que nos hace reaccionar o sentir mal, es aprender de eso para no repetirlo y si alguna vez te pasa recuerda que siempre puedes volver a tu propósito la perfección no existe así que relájate y vuelve a ser tú.